2.6.11

Mala salida.


El otro día fui con un amigo a comer. Pedí una ensalada Caesar o César (como dice en Wikipedia), estaba super buena. Mi amigo quería pedirse una empanada, cosa que impedí totalmente y para rematarla con un jugo de maracuyá. Dios santo, casi me desmayo, para mi o era una cosa o la otra pero para nada las dos juntas. Mientras mi amigo se cagaba de risa de mi reacción y me miraba con cólera porque tuvo que comerse un pan mixto en vez de la empanada y comprarse un pan con pollo para terminar de llenarse yo le explicaba que jamás se le vaya a ocurrir en una primera cita pedir tremendo menú.

Le conté mi experiencia con la empanada, mientras por un vidrio que me separaba de otra señora que sí había pedido empanada y la estaba bañando de limón con pepa me salvó del olor. Hace muchos años en un bus de regreso a Lima era la hora de almuerzo y pasaron el menú, no recuerdo bien que era, pero sí recuerdo que traía unas empanaditas de carne. A la hora de almuerzo que importa porque todos están comiendo, los olores se mezclan y por más feo que parezca todos ellos pasan piola. Muchas horas más tarde una amiga que estaba sentada como tres asientos atrás mio tuvo la genial idea de no comerse la empanadita y más bien guardarla para comerla más tarde, como para ella ya era más tarde tuvo la genial idea de sacar la empanada, morderla y dejar salir todo ese olor a carne y verduras que han estado en cuarentena todo ese tiempo desde que la empanada entró al horno. Fue una cachetada, sobretodo porque algunas de esas empanadas traen huevo en trozos, ese olor, cuando absolutamente nadie más está comiendo puede ser una bomba mortal, una bomba de tiempo en un bus que no puede bajar las lunas porque está pasando por Ticlio.

Esto no le conté a mi amigo, pero en el colegio tenía un amigo que siempre llevaba en botellas de gaseosa recicladas alguna bebida, definitivamente ninguna era gaseosa. Recuerdo bien su jugo de maracuyá con todas esas pepitas negras flotando y el aliento que le quedaba, Dios mio! jamás le haré algo así a mi hijo.

Entonces le expliqué a mi amigo. Si yo fuera su primera cita sería un epic fail haber pedido empanada y jugo de maracuyá. Nadie que quiera invitarme a salir con otro fin de no ser simplemente mi amigo puede pedirse ese tipo de menú. Sólo imagino luego todo ese olor en su boca acercándose a la mia y salgo corriendo despavorida. Le dije a mi amigo que para hacerla con una chica lo mejor es que por lo menos se limite a comer un pan mixto y alguna gaseosa, menos Kola Inglesa, obvio.

Sólo para terminar este desquite pestilente, espero le haya quedado claro, reclaro a mi amigo que si quiere que nuestra amistad progrese deje de comer eso al menos conmigo presente. Y que siguiendo mis consejos le irá bien en el amor. Ja! :)

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3 comentarios:

  1. Creo que vi un tema parecido en la columna Casos del Corazón del diario Ojo. Yo detesto el olor del aderezo del arroz.

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  2. Clau ojalá a tu hijo no le gusté el jugo de maracuyá! si no te fregasteee

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  3. No le gustará porque nunca le daré! jajaja

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